jueves, 19 de octubre de 2017

La casa Nº1


Poco o nada queda ya de esta humilde casa, la número uno de su calle, puesta a la venta hace ya varios años y olvidada con el paso del tiempo. Situada cerca del mar, en su jardín aun conserva dos ruinosas lanchas motoras, junto con un columpio y  una hamaca llena de verdín. La casa tenía una bonita galería, donde aun conserva unos altavoces y montones de discos de vinilo guardados en un armario. Parte del techo ya se vino abajo en sus tres habitaciones y el salón, en cambio el baño y la cocina aguantan perfectamente, curioso caso que se repite en cantidad de casas abandonadas.






















lunes, 16 de octubre de 2017

La quinta del torreón


El aspecto por fuera de esta quinta es desde luego interesante. Como si de un castillo se tratase, la arquitectura salta a la vista. Situada en una zona con bonitas vistas, el torreón debía ser el lugar preferido de sus antiguos dueños. La quinta lleva abandonada muchos años, demasiados, lo que hace que en algunas zonas de la casa parezca una ruina, sin apenas techos ni ventanas. En cambio, en las zonas que aún se mantienen, conserva un montón del antiguo mobiliario, todo apilado precisamente para su conservación. Durante la exploración, imaginaba como estaría distribuida antiguamente la vivienda, con todos aquellos muebles en su lugar, debía ser una lujosa quinta, en la que sabe dios quien viviría y por que ahora se encuentra en este ruinoso estado.
























sábado, 7 de octubre de 2017

El chalet de los mejicanos


Una vez realizada la exploración y el reportaje, como en muchos lugares, sales con una gran curiosidad de saber quien viviría allí. Pues bien, los vecinos de la zona son en muchos casos de gran ayuda. Al parecer este chalet pertenecía a una familia mejicana, compuesta por una pareja de abogados y tres hijas. La familia ganaba bastante dinero en Méjico y decidieron montarse este chalet en las costas gallegas. Aquí pasaban sus vacaciones hasta hace varios años. Parece que la vida les cambió de dirección, lo cierto es que se marcharon sin apenas enterarse los vecinos y nunca más se les ha vuelto a ver. El chalet es de nivel,  tiene un mirador con unas vistas fantásticas además de un bonito jardín que ahora parece una selva. En el interior quedó prácticamente todo bastante bien conservado. Fijándose en los azulejos y varios detalles de la casa, la decoración es de estilo mejicana, quien sabe si todo lo han traído de allá y el valor que ahora tiene.